Pagando por sus delitos también se escriben nuevas historias: así se vivió la literatura en la Cárcel Distrital con el poeta Hugo Mujica

La literatura se vive en la Cárcel Distrital de Varones y Anexo de Mujeres con charlas y distintas actividades que le permiten a las personas privadas de la libertad tener un acceso a la cultura y transformar sus vidas a partir de esas experiencias.
En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) que se vivió en este 2026, se realizó una charla con el poeta argentino Hugo Mujica, uno de los invitados a la feria. Su obra se ha caracterizado por explorar el silencio y la interioridad, la contemplación y el misterio de la existencia, según describe la FILBo en su página web.
Mujica estudió Bellas Artes, Filosofía, Antropología y Teología. Durante un período de su vida se dedicó a las artes plásticas. Luego hizo votos de silencio por siete años y terminó convertido en poeta.
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Es autor de libros como Del crear y lo creado, Al alba los pájaros, La palabra inicial, entre otras obras. Ha ganado diversos galardones, como el premio internacional de la Fundación Loewe o el XIII Premio Casa de América de Poesía Americana.
En su charla en la cárcel habló de la importancia de la literatura y las artes para crear vida y cambiarlas.
“La literatura contiene oportunidades y mundos diferentes, así como emociones y la libertad que podemos imaginarnos. Es cierto que de poeta no se vive mucho, pero el arte dice más en la medida en que se le da sentido a la vida”, aseguró Hugo Mujica.

Los privados de la libertad agradecieron ese espacio, porque los impulsa a utilizar su tiempo en crear y, a partir de eso, construir vidas alejados del delito.
Los relatos de los privados de la libertad
Además de esta charla, se aprovechó el espacio literario para compartir con los privados de la libertad el libro Las máscaras que habito, una antología de textos escritos por personas que están en cárceles de Iberoamérica.
Llegaron relatos de más de 20 cárceles de diez países distintos. De eso compilaron cuentos que fueran representativos.
De acuerdo con Miguel Rivera Donoso, coordinador de bibliotecas de cárceles en Chile y uno de los expositores, este proyecto nació como una investigación, pero terminó en un libro que retrata los sentimientos de las personas privadas de la libertad.
El prólogo lo escribió Rigoberta Menchú, líder indígena y una de las ganadoras del Premio Nobel de la Paz en 1992.
En esta obra clasificaron los textos de dos personas privadas de la libertad en la Cárcel Distrital: Alejandro Mosquera, quien escribió un cuento en el que rememora la primera vez que probó un jugo de maracuyá hecho por su madre; y Simona Carbonell, quien escribió sobre un día de verano en Italia.
“Este proceso de escribir ayuda mucho para manejar las emociones, ocupar el tiempo. Y, sobre todo, porque eso puede ayudar a cambiar el proceso de las personas y darle una nueva oportunidad”, aseguró Carbonell.
Ella insistió en que ha cambiado su carácter por todo su proceso en la Cárcel Distrital.
Esta actividad y todas las que se desarrollan en la Cárcel Distrital obedecen a la línea estratégica del Plan Integral de Seguridad, Convivencia Ciudadana y Justicia, en la que se busca diseñar e implementar un modelo carcelario que tenga un enfoque restaurativo y con los mejores estándares de calidad.
Esto le ha permitido a la Cárcel tener la acreditación de la Asociación Americana de Correccionales (ACA), que es una autoridad mundial en la creación, vigilancia y buenas prácticas para los centros penitenciarios.