Más de 3.000 armas cortopunzantes que pertenecían a ciudadanos exhabitantes de calle fueron entregadas a la Policía para su destrucción

Más de 3.000 armas cortopunzantes, entre cuchillos, navajas, hilos de tijeras, entre otros elementos que pertenecieron a ciudadanos que habitaron en condición de calle durante años o meses, fueron entregadas en la mañana de este viernes a la Policía Metropolitana de Bogotá en un acto simbólico en la UPI Oasis, en la localidad de Puente Aranda, en un evento que contó con el acompañamiento de entidades distritales, entre ellas la Secretaría Distrital de Seguridad.
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“Para un habitante de calle, un arma blanca es un escudo, una protección, no tanto para hacerle daño a alguien, sino para proteger su integridad y en el momento en el que decidimos ingresar a la oferta del Distrito y entregar estas armas, es una clara muestra que confiamos en la construcción de un nuevo proyecto para nosotros”, aseguró Julio César, un joven de 28 años de edad, quien durante más de una década deambuló y pernoctó en las diferentes calles de la capital del país, pero a quien hoy la administración del alcalde Carlos Fernando Galán le está entregando una nueva oportunidad de vida.

Como Julio César, son decenas de jóvenes los que han decidido salir de las calles de manera voluntaria para recibir la oferta social de Bogotá a través del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud – Idipron – y la Secretaría Distrital de Integración Social y en ese precisamente en ese proceso de recepción y acompañamiento que en los últimos ocho meses se lograron recolectar todos estos elementos cortopunzantes que hoy fueron entregados de manera oficial a la Policía.
“La entrega de estas armas blancas no solo significa menos robos y menos hechos de inseguridad en las calles, sino un nuevo comienzo para estos jóvenes que hoy reciben la oferta social de la ciudad”, aseguró el director del Idipron, Javier Palacios.

En total, hoy fueron entregadas a la Policía Metropolitana de Bogotá 689 cuchillos, 437 tijeras, 144 bisturíes, 79 destornilladores, 80 navajas, entre otros elementos.
Así mismo, también fueron entregadas a las autoridades para su destrucción 500 gramos de marihuana, pipas de bazuco, tarros de pagante y demás elementos para el consumo de estupefacientes.
“Este evento es un símbolo de que quiero cambio en mi vida, quiero estudios, quiero libros, quiero educación”, aseguró Valeri, una chica trans que decidió dejar las calles para ingresar de manera voluntaria a la UPI Oasis del Idipron.
Ahora todas estas armas blancas y dosis de estupefacientes serán destruidas para que salgan definitivamente de las calles de Bogotá.
