Sacrificio, vocación y servicio: historias tras el uniforme de custodia y vigilancia de la Cárcel Distrital
Botas negras impecables, uniforme gris con negro bien portado, radioteléfonos y manojos de llaves que abren cada una de las puertas del centro carcelario. Este es el atuendo que portan las 24 horas del día los miembros del cuerpo de Custodia y Vigilancia de la Cárcel Distrital. Su vestimenta y labor les hace ver imponentes, rudos e incluso un poco fríos, pero, tras aquella apariencia firme que deben mantener frente a la población privada de la libertad que habita en este centro carcelario, existen hombres y mujeres con vocación de servicio, con amor a su trabajo; cientos de esfuerzos que concluyen en estar allí, presentes y vigías de la seguridad y el orden. Estas son sus historias: María Alejandra, la gran heroína La rutina de María Alejandra comienza a las 4:00 a.m. Su responsabilidad no solo es con el trabajo, sino con sus hijos, por quienes deja todo listo desde antes que el sol salga, y las cosas deben estar en orden antes de salir a cumplir con su otro deber: ser miembro del cuerpo de custodia y vigilancia de la Cárcel Distrital. Reconoce que en sus primeros días tuvo temor, sentimiento que fue reemplazado por el respeto hacia sus custodiados; empatiza mucho con las mujeres del pabellón Esperanza, especialmente con quienes son madres.Acciones como estas hacen que su familia la vea como ?la heroína de la casa?, un apodo muy bien ganado ya que, según sus palabras, ?es difícil sacrificar fechas especiales: navidades, cumpleaños. Pero es el amor que uno le tiene a su trabajo?.?Mi segunda familia son mis compañeros?: John Martínez Ante estos sacrificios, Jhon Martínez afirma que, aunque es difícil, al final es gratificante porque siempre está el orgullo y el amor por trabajar en la Cárcel Distrital. El compartir estas vivencias les hace forjar lazos muy fuertes. ?Estar con mis compañeros es estar con otra familia. Hay muchas vivencias con ellos: uno se ríe, a veces hay tristezas, pero es otra familia que uno encuentra?, mencionó Jhon.Amigos de cuatro patas en la Cárcel Distrital Dentro de esta familia los lazos no solo son humanos. Una gran amistad se forjó entre Bartolomé y Bako, su compañero de trabajo canino. Los dos hicieron parte de la primera guardia canina de la Cárcel Distrital; se formaron juntos y son compañeros y amigos hace 8 años.?Es mi compañero, es un amigo. Cuento con la lealtad incondicional que él brinda; nos llevamos muy bien. Realmente Bako y yo somos uno solo. Yo sería el primero en tomarlo en adopción?, dijo Bartolomé. Como estas son cientos de historias de sacrificio y vocación de servicio. Estos hombres y mujeres trabajan día a día velando por la protección de las personas privadas de la libertad y del personal administrativo que trabaja en la Cárcel Distrital. Por esto y mucho más: ¡Feliz Día del Guardián!.