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‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

En lo que va de 2026, se han presentado más de 200 agresiones contra vigilantes del sistema.

‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

Antes de que amanezca por completo en Soacha, Catalina ya está lista para salir de su casa. Se despide de su hijo, se ajusta el uniforme y comienza un recorrido largo hacia alguna estación de TransMilenio en Bogotá. En el camino se mezcla con cientos de pasajeros que, como ella, madrugan para trabajar, aunque pocos imaginan que detrás de la mujer que vigila los torniquetes hay una madre cabeza de familia que enfrenta jornadas difíciles para sacar adelante a su hogar.

No siempre trabaja en el mismo lugar. A veces debe cruzar buena parte de la capital para llegar puntual a cuidar los accesos del sistema, vigilar los torniquetes y enfrentar una de las tareas más difíciles del transporte público: impedir que los usuarios se cuelen.

‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

Lleva dos años en esta labor que le gusta, pero reconoce que es un trabajo desagradecido. Muchas veces debe soportar insultos, empujones y malos tratos de personas contra quienes están allí cumpliendo con su deber. 
“Las palabras van y vienen. Si yo me enfoco en que me dicen malas palabras está uno con rabia, frustrado y va a trabajar mal. Lo importante es que no haya una agresión.  Me siento muy orgullosa de mi misma y de mis compañeros, porque yo sé que estamos haciendo una gran labor”, manifestó. 

Aun así, Catalina regresa todos los días. Lo hace por su hijo de 14 años, estudiante de décimo grado, el centro de su vida y la razón que la impulsa a levantarse cada mañana. Como madre cabeza de familia, sobre sus hombros descansa buena parte de la responsabilidad del hogar. Cada turno, cada recorrido y cada hora de pie dentro de una estación tienen el mismo propósito: darle un futuro mejor a su hijo.

“Nosotros tenemos una relación muy bonita. Tratamos de pasar el mayor tiempo posible juntos, ya sea quedándonos en casa viendo una película, pero cuando se nos da la oportunidad salimos”, aseguró Catalina. 

‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

En medio del cansancio, ella encuentra fuerza en los pequeños momentos cotidianos. Hablar con su hijo después de clases, saber cómo le fue en el colegio, ir al cine o compartir tiempo con él y con su madre son espacios que valora profundamente. En esos espacios familiares encuentra un refugio frente al desgaste de las jornadas largas y el trato difícil de algunos usuarios.

Su mayor sueño es tener una casa propia. Un lugar donde pueda vivir tranquila junto a su hijo y su madre. Mientras ese sueño llega, Catalina continúa trabajando entre torniquetes y plataformas llenas. Sigue madrugando desde Soacha, atravesando Bogotá y enfrentando jornadas complejas. Lo hace con la convicción silenciosa de muchas mujeres que sostienen una familia sin descanso porque detrás de cada uniforme hay una historia, y detrás de la de ella está el deseo profundo de construir un hogar para quienes más ama.

Ella hace parte de los más de 680 guardias antievasión que están en las diferentes estaciones del Sistema de Transporte Público. En lo que va de 2026, se han presentado más de 200 agresiones contra estos vigilantes. 

La intervención en las troncal Caracas

Desde inicios de abril los Gestores de Convivencia de la Secretaría de Seguridad, en articulación con la Policía Metropolitana de Bogotá y personal de TransMilenio , han adelantado intervenciones en la troncal Caracas para hacer cumplir el Manual de Usuario con el objetivo de fortalecer las condiciones de seguridad y orden dentro de estaciones y buses articulados de este importante corredor vial de la ciudad. 

Las acciones se concentraron en puntos críticos donde se han reportado con frecuencia hurtos, riñas, evasión del pago del pasaje, transporte de objetos sobredimensionados y presencia de armas, problemáticas que afectan tanto la seguridad como la movilidad de los usuarios. 

‘Mi hijo me dice que tenga cuidado’: la historia de Catalina, una guardia antievasión de Transmilenio

Las intervenciones han estado enfocadas en la sensibilización a vendedores informales sobre el buen uso del espacio público dentro de las estaciones y articulados, ya que en algunas ocasiones obstruyen los espacios de tránsito para los usuarios y esta ocupación, en casos de emergencia, puede impedir una adecuada evacuación de la estación. También, a personas que transportan objetos sobredimensionados en las estaciones y articulados.

Según el manual del usuario, dentro del sistema está prohibido ingresar con mercancías para venta no autorizada, carros de mercado, cestos de transporte de mercados, exhibidores de productos, estantes, canastos, baldes, colchones, muebles, neveras u otros artículos similares.

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También está prohibido el transporte de objetos sobredimensionados que superen 60 centímetros de alto por 40 centímetros de largo por 25 centímetros de ancho. 

La Secretaría Distrital de Seguridad reitera el llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier hecho sospechoso o delictivo a través de la Línea 123.