Los secretos detrás de la captura de “Cocheche”, el homicida que tenía su propio escondite en el cerro de Usaquén

Alias Cocheche fue protagonista de uno de los homicidios de mayor impacto en la ciudad en los últimos meses. En video quedó registrado el momento exacto en el que, segundos después de abrazar a un amigo y beber de su botella en un bar de la localidad de Usaquén, le quitó la vida, para sorpresa de propios y extraños.
La víctima era uno de los cabecillas de una banda delincuencial de la cual Cocheche hacía parte y que, según él, debía liderar. Por esa razón decidió quitarle la vida.
Este fue el segundo homicidio en el que las autoridades confirmaron su autoría. El impacto del crimen fue tal que varios testigos, sin conocerlo personalmente, brindaron a los investigadores las características físicas y el material probatorio necesario para establecer que Cocheche había vuelto a atacar.
Durante nueve meses se adelantó una investigación minuciosa para determinar el momento exacto en el que se podía actuar, ya que existían múltiples dificultades para llegar hasta él. Cocheche residía en el barrio Villa Nidia, una zona de construcciones irregulares ubicada en la parte más alta del cerro de Usaquén. Era un lugar de difícil acceso, que el homicida controlaba por completo.
Los vecinos, atemorizados por sus constantes amenazas y por la fama que se había ganado con sus actos delictivos, preferían guardar silencio, aunque sabían perfectamente dónde se ocultaba. Era propietario de tres viviendas, una de ellas utilizada como centro de acopio para los estupefacientes que su banda distribuía en la localidad.
El investigador del caso relató que pasaron días enteros en los que, bajo la apariencia de patrullajes rutinarios, esperaban que Cocheche cometiera un error que permitiera su captura. En varias ocasiones intentaron llegar hasta él, incluso vigilándolo con aeronaves no tripuladas, pues sabían exactamente dónde se encontraba; sin embargo, el riesgo era alto.
Para acceder a su vivienda era necesario pasar por vías controladas por decenas de ‘campaneros’, quienes alertaban de inmediato la presencia de uniformados o vehículos desconocidos. Por más despliegue operativo que se realizara, este sujeto siempre encontraba la manera de burlar los controles.
“Este delincuente ya sabía que íbamos tras él. Nos complicó bastante la llegada, y más aún por el hecho de que se trataba de capturar a un homicida. Claro, podríamos llegar y capturarlo de inmediato, pero debíamos pensar que estábamos frente a un sujeto de alta peligrosidad, no solo para nosotros, sino para cualquier civil en el sector. No podíamos arriesgar la vida de nadie por una captura”, relató el investigador, quien con paciencia y un detallado trabajo de inteligencia logró dar el golpe final.
En varios intentos previos, la Policía trató de acorralarlo, pero cuando llegaban a su vivienda parecía haberse esfumado. No dejaba rastro alguno y ni siquiera era detectado por las aeronaves no tripuladas que acompañaban los operativos.
“Este sujeto había cavado unas fosas en la parte alta del cerro. Cuando los ‘campaneros’ le avisaban de movimientos sospechosos, se escabullía y se metía en ellas. Luego las tapaba y alguien las cubría con tierra para que no pudiéramos encontrarlo”, explicó el investigador. Así lograba evadir las redadas una y otra vez.
Finalmente, una operación coordinada, con un recorrido por la parte trasera del cerro para cercarlo por completo, permitió dar con su paradero. Los uniformados simularon un procedimiento de rutina con el fin de tenerlo bajo control y trasladarlo a la estación de Policía de la localidad, donde se hizo efectiva la orden de captura.
“Trabajamos permanentemente no solo en la captura de los individuos, a través de la Policía Metropolitana y su judicialización con la Fiscalía General de la Nación, sino también desde el Gobierno Distrital en la comprensión de los fenómenos que detonan los homicidios, para tomar los correctivos o hacer los cambios estructurales que permitan que la sociedad sufra menos este delito”, señaló el secretario Distrital de Seguridad, César Restrepo.
Gracias a esfuerzos como este, cerca de 400 homicidas han sido capturados en lo que va del año. En Bogotá, cuatro de cada diez homicidios son producto de hechos de intolerancia, por lo que el llamado de la Administración Distrital es a la convivencia y al respeto.
El llamado a la ciudadanía es que no permita que, por una mala decisión, pasen de ser un ciudadano común y corriente a un criminal.