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La caída de Misón, el narco que tenía una vida de lujos con fachada de empresario de la noche

Durante más de 10 años financió sicarios, se lucró con recursos de establecimientos donde se explotaba a menores y a mujeres.

La caída de Misón, el narco que tenía una vida de lujos con fachada de empresario de la noche

Un hombre capturado junto a un policía y hombre del Goes

La captura de Luis Rolando Osorio Arévalo, alias Misón, no fue la de cualquier criminal. Se trata de un cabecilla de la banda ‘Los Maracuchos’, una de las organizaciones más violentas en Bogotá. Por eso, su caída es también un golpe a la criminalidad en la ciudad. 

Durante más de una década, alias Misón, construyó una de las estructuras criminales más violentas. Su accionar no se limitaba al narcotráfico. Desde distintos puntos de la ciudad, especialmente en Kennedy, Santa Fe y Los Mártires, articuló una red que combinaba microtráfico, extorsión, hurto, explotación sexual y control territorial. 

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Secretario de seguridad, alcalde de Bogotá y general de la policía

"Alias ‘Mison’ era prácticamente un mito en la delincuencia: un supuesto empresario de la rumba que en realidad era una pieza clave del entramado criminal”, destacó el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán.

Una de las cosas más alarmantes es que esa estructura criminal financiaba sicarios y sostenía dinámicas de violencia que impactaban directamente la vida cotidiana de los ciudadanos.

Un hombre capturado junto a un policía y hombre del Goes

Era dueño de pagadiarios, bares y discotecas donde se comercializaban drogas y se cometieron hechos de extrema gravedad, incluidos homicidios.

Bajo su mando, se consolidaron economías ilegales que iban desde la comercialización de licor adulterado hasta la instrumentalización de población vulnerable, incluyendo mujeres migrantes y vendedores informales, para facilitar actividades delictivas y ejercer control sobre el espacio público. 

Además, implementó sistemas de préstamos ilegales para despojar a comerciantes y residentes de sus bienes, transformando estos inmuebles en centros de operación criminal. 

Las investigaciones mencionan que en esos establecimientos perpetraba torturas. Todo para infundir miedo a sus víctimas. 

Un hombre capturado junto a un policía y hombre del Goes

"Durante más de 10 años creó una verdadera máquina de crimen y violencia. Consumir en estos establecimientos ilegales es convertirse en socio de organizaciones criminales que terminan afectando a toda la sociedad”, sostuvo el secretario César Restrepo.

“Misón” también fue determinante en la llegada del ‘Tren de Aragua’ a Bogotá. Desde 2018, reclutó población migrante, la entrenó y la integró a estructuras delictivas. 

Pero, como en las historias de los narcos, hubo una ruptura violenta con ese grupo. Así que alias Misón consolidó su propia red, ‘Los Maracuchos II’, intensificando la disputa por el control territorial y elevando los niveles de violencia.

Su poder se sostenía, en gran parte, en una fachada de legalidad. A través de establecimientos como “Los Potrillos” y “Hotel Negro”, lavaba activos de una fortuna estimada en más de 20.000 millones de pesos.

Secretario de seguridad de Bogotá Cesar Restrepo

El prontuario de este criminal incluye órdenes de captura por homicidio agravado, tortura y narcotráfico, además de una circular azul de Interpol. 

Durante años fue uno de los principales objetivos de las autoridades, no solo por la magnitud de sus delitos, sino por su capacidad de permanecer oculto mientras expandía su red criminal.

Tras huir an Ecuador en 2024, continuó delinquiendo bajo otra fachada. Sin embargo, el trabajo investigativo de las autoridades colombianas permitió ubicarlo, capturarlo y lograr su entrega en el Puente Internacional de Rumichaca. Hoy enfrenta cargos por concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, tráfico de estupefacientes y porte ilegal de armas.

La caída de “Misón” no es un resultado menor. Es un golpe directo a una estructura que durante años alimentó la violencia en la ciudad. También deja un mensaje claro: en Bogotá, quienes sostienen estas redes criminales están identificados y serán perseguidos hasta responder ante la justicia.