José Raúl, el maestro de obra que está construyendo su libertad
A sus 61 años y con media vida de experiencia como ayudante de construcción, José Raúl Castro Forigua, es uno de los 27 privados de la libertad de la Cárcel Distrital que asiste al taller de locativas, un técnico en construcción que dicta el Sena.?Antes era muy empírico y brusco en mi trabajo. Acá aprendí a ser más eficiente, a aprovechar mejor los materiales y a ser ?más pulido?, como dicen mis colegas del pañete. Espacios como este son una oportunidad de resocialización?, dijo José Luis, que está pronto a recibir su diploma que lo acredita como maestro de obra.Su gran sueño es construir, con sus propias manos, una plancha en la casa de su mamá, labor que ya aprendió con mucho detalle y técnica, durante un año, gracias al taller teóricopráctico que toma mientras pasa sus días en la cárcel. Esa mujer a quien le quiere arreglar la casa, doña María Bertha Forigua, es la misma que en los días de visita se convierte en su aliento para seguir adelante, porque lo motiva con frases de afecto que siempre acaban con un ?estoy orgullosa?.?Hoy le pido perdón a la sociedad por los errores que cometí en el pasado, quiero aportarle a la comunidad con mi trabajo y mi honestidad. Mi deseo es llegar a trabajar en el Sena o laborar en una empresa constructora y ser el mejor maestro de obra?, agregó Castro.La experiencia que tienen en la construcción sale a flote cuando sus compañeros de clase le consultan, por ejemplo, sobre cómo se debe hacer la mezcla para el cemento, la ubicación de los ladrillos y la medición de un área de trabajo.?A pesar de estar privado de la libertad, le agradezco al todopoderoso estar en esta cárcel. Acá me han tratado muy bien, me gusta mucho la comida y se duerme tranquilo. Se siente el cumplimiento de los derechos humanos?, concluyó José.Este maestro de la construcción, gracias a estos talleres ofrecidos por la #CárcelDistrital, sigue trabajando en ser una persona nueva para contribuir a la sociedad, porque además de estar buscando su libertad, también está buscando una oportunidad para enmendar sus errores.?Este taller es una apuesta para que las personas privadas de la libertad que están en la Cárcel Distrital tengan nuevas oportunidades. Cursar este taller no solo significa tener un certificado, sino también unos ingresos por las actividades desarrolladas con los que pueden ayudar a sus familias. Las personas que están recluidas acá están aprovechando su tiempo y así tienen las herramientas para salir a construir un proyecto de vida y aportar a la sociedad?, dijo la directora de la Cárcel Distrital, la capitán (rp) Adriana Patricia Hernández.