Gestores de Convivencia reciben la Orden Civil al Mérito ?Héroes del Distrito? que otorga el Concejo de Bogotá
Bogotá D.C., 06 de octubre de 2020. Siempre están presentes, de día o en la noche, en las calles de la ciudad acompañando manifestaciones, marchas sociales, operativos de seguridad, inspección, vigilancia y control, plantones, bloqueos en vías y TransMilenio, entre otros eventos, con el fin de que a través del diálogo se lleguen a acuerdos pacíficos, se garanticen los derechos de la ciudadanía y se eviten hechos violentos.Su labor ha sido fundamental en medio de esta pandemia generada por la Covid19: han participado en la entrega de ayudas humanitarias y en campañas pedagógicas para evitar aglomeraciones, promover el uso del tapabocas, recordar el lavado de manos constante y mantener la distancia social para contener el avance del virus en todas las localidades de la ciudad. Son héroes y heroínas que viven en el anonimato, que han sido agredidos, insultados, amenazados, y aun así siguen trabajando sin parar y con la misma disposición de solucionar todo de manera pacífica para alcanzar una ciudad más cuidadora, confiable y segura.Esta heroica tarea que a diario adelantan los 316 Gestores de Convivencia de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia fue reconocida por el Concejo de Bogotá que los condecoró por su labor de ?transformar vidas y generar cambios en la ciudad de Bogotá? con el reconocimiento de la Orden Civil al Mérito ?Héroes del Distrito?, ceremonia que se realizó este martes 6 de octubre a las 6 de la tarde a través de los canales virtuales Facebook y YouTube del Cabildo Capitalino.Víctor Hugo Páez Ortiz, el Gestor de Convivencia que recibió el galardón del Concejo Distrital en representación de todos sus compañeros, afirmó que era un honor para él y el equipo de Gestores de Convivencia recibir este reconocimiento a la constancia y trabajo permanente por la ciudad, la convivencia y el diálogo. ?Invito a todos a la tolerancia y reconciliación en todas las manifestaciones y derechos a la protesta pacífica?, puntualizó.El presidente del Concejo de Bogotá, Carlos Fernando Galán, dijo durante la entrega del reconocimiento que ?otorgamos estas órdenes al mérito por la labor que cada uno de ustedes cumple a través de su institución y trabajo con varios años de entrega, y hoy vemos reflejados los resultados?.Por su parte, el Secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia, Hugo Acero, destacó que ?han sido meses de enormes retos para nuestra ciudad y hoy, más que nunca, quisiera destacar y agradecer la labor de nuestros Gestores de Convivencia, quienes han trabajado de día o en la noche por acompañar marchas, llevar alimentos a los hogares que más lo necesitan y promover el autocuidado con pedagogía, entre otras muchas tareas?.Como homenaje y reconocimiento a su gestión les presentamos aquí algunas historias de estos héroes y heroínas de carne y hueso que recorren sin cesar las calles de la capital sin importar el frio, el calor, la lluvia o cualquier otro obstáculo que les impida cumplir con su trabajo. Algunas de estas vidas ya han sido contadas con anterioridad en la página web de la Secretaría de Seguridad.?Las mujeres tenemos más sensibilidad social, pero no menos carácter y fortaleza que los hombres para ser Gestoras de Convivencia? Hace cerca de 12 años, Carolina Amaya fue una de las primeras Gestoras de Convivencia que tuvo Bogotá. Esta madre soltera, que tiene un hijo de 23 años y una hija de 8, recuerda que trabajó en una empresa que se dedicaba a la logística de eventos y conciertos, experiencia que le sirvió para ser llamada a conformar un equipo de gestores con énfasis en culturas urbanas.?El grupo fue creciendo poco a poco, fui adquiriendo más experiencia, tuve grandes mentores que me enseñaron cómo moverme e intervenir en la conflictividad de las movilizaciones, en buscar el diálogo social con los diferentes actores; ha sido una experiencia bien bonita y enriquecedora para mi vida?, sostiene Carolina.Celebra que la actual Administración haya dado más oportunidades a las mujeres para ser gestoras, pues considera que se han ganado un liderazgo porque ?tenemos más sensibilidad social, pero no menos carácter y fortaleza que los hombres a la hora de enfrentar los distintos retos que nos exige nuestra labor?.Recuerda que hace más de una década más del 80 por ciento de los Gestores de Convivencia eran hombres y había muy pocas mujeres. ?Hoy, por ejemplo, cuando hay una protesta de colectivos feministas exigen que seamos nosotras las que acompañen esas movilizaciones, así como cuando hay una mujer que se desmaya o es lesionada en alguna manifestación, hay más confianza que las atendemos. Para ello, nos capacitamos en primeros auxilios y en temas de derechos humanos?, afirma Carolina.Agrega que su proyecto de vida es estudiar una carrera profesional que tenga que ver con su trabajo, como algo relacionado con Derechos Humanos, para seguir aportando su granito de arena en la resolución pacífica de los conflictos.La gestora Carolina Amaya junto con miembros de la Policía durante una actividad cerca de la plaza España. El guardia indígena que se convirtió en Gestor de Convivencia para salvaguardar los derechos de sus hermanos Nelson Basto Silva nació hace 35 años en el resguardo indígena La Gaitana, en el municipio de La Plata, en los límites de los departamentos de Huila y Cauca. Pertenece al pueblo Nasa y hoy es Gestor de Convivencia en Bogotá.Su niñez y adolescencia también transcurrió en territorios de sus ancestros como Tierradentro y Silvia, Cauca, donde aprendió todo sobre su cultura y empezó a mostrar rasgos de liderazgo entre su pueblo.Sin embargo, su vida al lado de sus hermanos se vio truncada de forma abrupta cuando en 2009 tuvo que abandonarlos y llegar a Bogotá como desplazado por la violencia. Fue recibido por un familiar por un tiempo. Para sobrevivir en la gran ciudad trabajó en un asadero de pollos y en el muelle de carga en el aeropuerto.Como no tenía para el transporte se recorrió la ciudad a pie, de palmo a palmo, de extremo a extremo, sin saber que ese ejercicio nacido de la necesidad se iba a convertir en una fortaleza para su trabajo actual, pues como gestor debe conocer cada territorio de la ciudad. Fue reconocido como víctima por las autoridades locales, lo que le dio la oportunidad de trabajar con su pueblo Nasa hasta convertirse en Guardia Indígena. Empezó a acompañar las movilizaciones y reclamos, no solo de su etnia sino de otros cabildos como los Embera, para proteger los derechos humanos de las comunidades y la autonomía en el ejercicio de los gobiernos propios.Gracias a esa labor, fue invitado, en 2014, a hacer parte del equipo de Gestores de Convivencia en la labor de atención con enfoque étnico y diferencial de los pueblos indígenas. Desde esa fecha acompaña movilizaciones, tomas, reclamos y mingas que se realizan en Bogotá. En estos escenarios debe garantizar el bienestar y la tranquilidad de quienes allí participan.Una tarea que en ocasiones no es fácil. Como aquella vez que en el barrio San Bernardo, en el centro de Bogotá, se presentó un fuerte enfrentamiento entre un grupo de indígenas y unos hombres de ese sector. ?Yo quedé en la mitad y prácticamente me iban a linchar, pero un grupo de mujeres indígenas me rodeó y me salvó?, recuerda Nelson.Actualmente está cursando séptimo semestre de Derecho en la Universidad Antonio Nariño. Quiere especializarse en consulta previa o cooperación internacional para seguir garantizando los derechos de los pueblos indígenas.El gestor Nelson Basto durante una labor de diálogo y acompañamiento con comunidades indígenas.El campesino que se dedica a sembrar convivencia y paz en las calles de BogotáJulián Moya es un campesino de 31 años que, además de cultivar papa, arveja y ordeñar vacas, es Gestor de Convivencia, labor desde la cual siembra convivencia y paz para evitar conflictos en las marchas sociales o eventos masivos que se desarrollan en las calles de Bogotá.Este Tecnólogo Agropecuario y estudiante de Administración de Empresas vive con sus padres en el corregimiento de Pasquilla, zona rural de Ciudad Bolívar. Dice que encontró su vocación de gestor durante el paro agrario en agosto de 2013, donde sirvió de interlocutor y mediador entre las cooperativas campesinas de Sumapaz y Usme, y las autoridades estatales.Julián se levanta a las 4 a.m. para cumplir con su labor. Mientras se arregla y se baña, su mamá le prepara un desayuno bien ?trancado? -chocolate, huevos, pan, queso fresco y arepas- para que se vaya con buenas energías a trabajar, no sin antes bendecirlo. En Bogotá lo puede esperar una marcha universitaria, una movilización de centrales obreras, una protesta en TransMilenio, un plantón de mujeres, un operativo con la Policía o una entrega de ayudas en esta pandemia.?Dialogar y tener la capacidad de ser interlocutor entre las partes en medio de un ambiente caldeado y llegar a un acuerdo para que no haya violencia, es lo más gratificante y lo que más me gusta de mi trabajo?, afirma.Ha recibido varias capacitaciones en mediación social, incluida una enfocada en sistemas masivos de transportes, así como diplomados en derechos humanos, herramientas que a su juicio le permiten desarrollar mejor su trabajo.No descarta que, a un mediano plazo, la experiencia y conocimiento que ha adquirido como gestor, sumado a sus estudios agrícolas, los ponga de manera permanente al servicio de su comunidad campesina para resolver conflictos en la región y mejorar temas como los procesos de producción de papa y arveja, y la comercialización de los productos agropecuarios.Julián Moya, gestor campesino, durante un recorrido en zona rural de Ciudad Bolívar.?Pese a las agresiones que a veces recibimos, estamos preparados para afrontarlas y seguir con nuestro trabajo?, Camilo Gamarra, Gestor de ConvivenciaCamilo Gamarra es un Gestor de Convivencia que el pasado 31 de julio fue víctima de una agresión física y verbal por parte de un adulto mayor al momento de solicitarle de manera amable el uso del tapabocas. Se unió al equipo de gestores en 2016 y es uno de los más destacados del grupo.El día del incidente se encontraba haciendo un trabajo de pedagogía en la localidad de Fontibón explicando la importancia de adoptar las medidas de bioseguridad para evitar la propagación del Coronavirus. Y aunque fue insultado y recibió varios golpes, no se dejó provocar, manejó la situación con prudencia y no respondió.Pese a este acto de intolerancia que soportó, Camilo se encontró un mes después con José Luna, su agresor, en el parque principal de la localidad de Fontibón. Allí, el adulto mayor le pidió perdón y se selló un acto de reconciliación entre los dos.Ese día Camilo expresó que ?por supuesto que acepto las disculpas del señor José, no le guardo ningún rencor; la reconciliación es algo importante para mí ya que nosotros como Gestores de Convivencia trabajamos para la comunidad, nosotros no guardamos ningún rencor por las personas que nos agreden física o psicológicamente?.Explica que en medio de su trabajo ?a veces nos toca aguantarnos las ofensas que nos hace la comunidad, da rabia que te agredan, pero estamos preparados para poder afrontar y sobrellevar esos momentos difíciles. Lo importante es seguir con nuestro trabajo.?Camilo es estudiante de Mercadeo y espera en el futuro continuar trabajando de la mano con la comunidad. ?Me gustaría más adelante poder coordinar un grupo de Gestores de Convivencia o trabajar como enlace de seguridad de una localidad?, puntualiza.Camilo Gamarra durante el acto de reconciliación con el señor José Luna, ciudadano quien días antes lo había agredido a patadas por solicitarle el uso del tapabocas.?Mi familia me apoya y se siente orgullosa de mi labor? Víctor Hugo Páez es una de los más experimentados Gestores de Convivencia de la ciudad. Nació en Pacho, Cundinamarca, hace 56 años, es casado hace 30 y tiene dos hijas. Llegó a Bogotá hacia finales de la década de los 90 en busca de oportunidades laborales.Trabajó algunos años en la entonces Secretaría de Tránsito- hoy de Movilidad- hasta que en 2008 fue llamado a hacer parte del equipo de Gestores de Convivencia. ?Recuerdo que éramos como cerca de 45 personas en ese entonces, el grupo empezó a fortalecerse porque antes eran muy pocos?, afirma Páez.Desde entonces siempre ha trabajado en la parte operativa acompañando cualquier tipo de conflictividad que se generan en plantones, movilizaciones, bloqueos y aglomeraciones. }?Lo que me gusta de mi trabajo es poder proteger a los más vulnerables: personas de la tercera edad, niños, mujeres, especialmente cuando están alguna situación de violencia. Asimismo, ayudar a los vendedores ambulantes a rescatar sus mercancías cuando quedan en medio de alguna refriega?, asegura el gestor.Afirma con convicción que su familia se siente orgulloso de su labor, aunque a veces ella se preocupa, especialmente cuando en los noticieros anuncian que en la marcha o protesta que acompaña se presentan hechos de violencia. Solo en alguna ocasión recibió un fuerte golpe en el tabique, en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y el Esmad.Víctor Hugo asegura que le gustaría ser Gestor de Convivencia hasta cuando sus fuerzas se lo permitan. ?Es algo que llevo en mi sangre?, puntualiza.Víctor Hugo Páez trabaja hace más de una década como Gestor de Convivencia. Aquí acompañando una manifestación en una de las vías de la ciudad, antes de la pandemia.?Generamos canales de diálogo entre la gente y lo institucional? Gabriel Rondón es el actual coordinador general del proyecto Gestores de Convivencia y tiene a su cargo 316 Gestores y Gestoras de Convivencia, el 60 por ciento son mujeres.?Con los gestores generamos canales de diálogo entre lo institucional y la gente. Nuestro trabajo es territorial para ver, monitorear y conocer de cerca las problemáticas locales de ciudad para mejorar?, señala Rondón quien estudió historia en la Universidad del Valle, es politólogo de la Universidad Nacional y tiene estudios de maestría en la Universidad Javeriana, en Filosofía Política, y es máster en Intervención Social de la Universidad Internacional de la Rioja, en España.Tiene 43 años, es padre de tres hijos y vive con su esposa y combina sus labores en la coordinación de gestores con la docencia. No es extraño verlo en la Universidad Nacional hablando sobre derechos humanos y consultoría sobre movilización social.Sobre la diversidad de quienes integran el proyecto de los Gestores de Convivencia, Rondón señala que hay personas de la comunidad LGBTI, indígenas, afro, estudiantes, ambientalistas, barras futboleras y campesinos, ya que esta es una manera para entender la dinámica de la ciudad.Gabriel Rondón, coordinador general de los Gestores de Convivencia, en una tarea de diálogo y mediación durante una protesta.?El servicio social es inmune al virus? José Luis Rey se puso por primera vez la chaqueta de Gestor de Convivencia hace cerca de cinco años. Hoy es uno de los coordinadores del programa.A este comunicador social de 32 años apenas le queda tiempo para desayunar o almorzar. Cuando no es en Usme o Ciudad Bolívar, se le ve en Suba o Engativá. O en cualquier rincón de la ciudad. Apenas sí le queda tiempo para su familia o para continuar con su maestría en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social.Él, igual que sus más de 300 compañeros, ha tenido que enfrentar en los últimos meses un enemigo invisible que afecta a todos por igual: la COVID-19. Se le escucha con voz fuerte pidiendo que "guarden distancia social", que "usen tapabocas", que "las ayudas ya vienen", o se le ve cargando cajas o bultos de mercado en los barrios más vulnerables de Bogotá.Sin embargo, hay momentos en los que a José Luis se le parte el corazón, como aquella vez en el barrio Belén, en la localidad La Candelaria, cuando un anciano solitario llegó a reclamar un mercado, pero para su infortunio acababa de perder la cédula y no tenía ni para un pan. José Luis le ayudó con el mercado, se lo cargó hasta la casa y luego se conmovió al ver el drama de la soledad reflejada en ese hombre.Y es esa convicción es la que lo lleva cada día a levantarse y ponerse su chaqueta como si fuera una capa protectora, esta vez para insistir a los ciudadanos que cuiden a los mayores, que protejan a los niños, para anunciar que con el autocuidado se previene el contagio del coronavirus. ?Es que el servicio social es inmune al virus", puntualiza.José Luis Rey dialoga con una ciudadana durante una entrega de ayudas humanitarias.