Entre el riesgo y la vocación: el loable trabajo de los Gestores de Convivencia en Bogotá

"Mi hija siempre me dice: 'mami, cuídate, corres mucho peligro', pero qué hago si esta es la labor que me gusta hacer y la que quiero".
De esta manera, salvaguardando a los ciudadanos, en medio de bombas aturdidoras, gases lacrimógenos, tanquetas de la UNDMO y objetos contundentes que volaban de lado a lado de la vía, fue como Sandra destacó lo arriesgado, pero satisfactorio de su trabajo como Gestora de Convivencia de la Secretaría de Seguridad en Bogotá.
El calendario marcaba jueves 29 de mayo, una jornada antecedida por las múltiples manifestaciones que se presentaron el día anterior en la ciudad en el marco del paro nacional.
El escenario era más que complejo. La Avenida NQS en el sentido norte - sur había colapsado por completo. Las autoridades se vieron obligadas a desviar el tráfico vehicular y a cerrar varias estaciones de TransMilenio. Los usuarios, cansados tras una larga jornada laboral y angustiados al no poder regresar a casa, eran lo más perjudicados.
La razón, una sola: los desmanes provocados por encapuchados desde el interior de la Universidad Nacional, quienes con bengalas, piedras y demás objetos contundentes buscaban increpar a la Fuerza Pública, cuya única misión era la de proteger y garantizar los derechos de los demás ciudadanos.

Pero los uniformados no estaban solos. De manera casi que silenciosa, pero ubicados estratégicamente, también estaban Sandra y los demás Gestores de Convivencia, arriesgando su integridad, desafiando el miedo, en donde sin importar el cansancio y lo extenuante de las jornadas, la convicción es clara: ayudar y proteger a las personas.
"Es un papel muy importante para nosotros como gestores poder ayudarle a la comunidad, se siente gratificante. Obviamente son jornadas extensas, pero al final vale la pena ponerse la chaqueta y portarla con mucho honor", aseguró Edwin, visiblemente agotado, pero con la satisfacción del deber cumplido.
"El riesgo está todos los días, pero la labor se hace con responsabilidad, con amor, con mucho respeto a la chaqueta, a la institución", agregó.

Como ellos, son decenas de Gestores de Convivencia los que tienen que dejar a un lado su casa y a sus seres queridos para entregarlo todo por una Bogotá que los necesita a diario.