En medio del vandalismo: así es como los Gestores de Convivencia protegen a la ciudadanía durante las protestas en Bogotá

Una crónica desde el corazón de las manifestaciones con el antes, durante y después.
Desde mucho antes que comienzan los cánticos y las arengas, ahí es cuando en realidad inician las largas y extenuantes jornadas de los Gestores de Convivencia de la Secretaría de Seguridad cada vez que hay manifestaciones y protestas en Bogotá.
El propósito, a pesar de los agravios, el cansancio y hasta el miedo que puede generar, ha sido uno en cada una de las 408 movilizaciones que se han presentado este año en Bogotá: salvaguardar a la ciudadanía, a comercios y a todos aquellos ajenos a la movilización o participes de ella.
Antes
Se trata de un arduo trabajo en donde siempre prima el diálogo y la prevención. Normalmente las movilizaciones en Bogotá inician en la tarde, pero desde las primeras horas de la mañana, los Gestores recorren los perímetros en donde se realizan las protestas para advertirles y darles recomendaciones a comerciantes y residentes de la zona.
Es así como los gestores van local por local explicando que las marchas saldrán hacia el mediodía y recomiendan tomar precauciones antes de que las concentraciones crezcan.
En ese ejercicio, muchos comerciantes, acostumbrados a que las manifestaciones los sorprendan en plena jornada laboral, recuerdan daños anteriores: fachadas rayadas, vidrios afectados o puertas cubiertas de grafitis al final del día. La intención es anticiparse.
Los equipos de gestores entregan información sobre la Línea AIDE para que los comerciantes puedan denunciar casos de comportamientos contrarios a la convivencia y afectación a la infraestructura física y recuerdan que la Línea 123 permanecerá habilitada para cualquier emergencia.

Durante
Llega la hora más trascendental. En el momento en el que inician las manifestaciones y las personas empiezan a movilizarse por corredores tradicionales, otro grupo de Gestores se mueve detrás de la multitud. Permanecen distribuidos en distintos puntos intentando reducir tensiones entre manifestantes y miembros de la fuerza pública. Su tarea no es solo acompañar la protesta, sino también evitar que el impacto alcance a quienes no participan en ella: usuarios del transporte público, trabajadores, peatones y comerciantes atrapados en medio de los bloqueos.
Mientras la manifestación avanza y algunos negocios terminan cubiertos con pintura, grafitis y en otras ocasiones se presentan afectaciones a fachadas y daños, se activa el acompañamiento inmediato a los afectados. Equipos de gestores y personal de AIDE llegan hasta los sitios para escuchar a los ciudadanos y orientarlos en el proceso de denuncia cuando era necesario.
También están atentos a otro tipo de emergencias. Dentro de los protocolos se definen rutas de evacuación y mecanismos de reacción en caso de disturbios o uso de la fuerza. Parte del acompañamiento incluye asistir a personas afectadas por gases o por situaciones derivadas de las concentraciones.
Pero no todo el despliegue ocurre en territorio. Desde el C4 y el Puesto de Mando Unificado, otros gestores monitorean cada movimiento a través de cámaras de seguridad. Son “los ojos de quienes están en terreno”, observan posibles riesgos, alertan sobre aglomeraciones y ayudan a coordinar respuestas rápidas en los corredores de mayor tensión.
Mientras las jornadas se extienden durante toda la tarde entre cierres viales, desvíos y manifestaciones que recorrieron buena parte de Bogotá. Y aunque hay momentos de tensión y afectaciones a algunos comercios, el objetivo de los equipos desplegados es mantener la movilización dentro de escenarios de manifestación pacífica y evitar que el conflicto escale.

Después
A pesar lo extenuante de las jornadas y con más de diez horas de cansancio y sudor, cuando disminuyen las aglomeraciones y el flujo de la ciudad comienza lentamente a recuperarse, los Gestores de Convivencia siguen con su trabajo. Empiezan a hacer un balance del total de afectados, le hacen acompañamiento y con el equipo AIDE, en caso de ser requerido, asesoran para interponer las respectivas denuncias.
Solo hasta cuando la ciudad regresa a su normalidad y los riesgos de una nueva activación de la manifestación se han disipado, solo hasta ese momento el trabajo de los Gestores termina con la satisfacción del deber cumplido.
