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El programa de justicia restaurativa en Bogotá tiene un 95 por ciento de éxito en sacar a los jóvenes adelante

En el segundo encuentro de la Red Internacional de Seguridad Urbana, la subsecretaria de Acceso a la Justicia de Bogotá, Lina María Toro, aseguró que la justicia restaurativa no debe entenderse como una medida blanda, sino por el contrario como una forma

El programa de justicia restaurativa en Bogotá tiene un 95 por ciento de éxito en sacar a los jóvenes adelante

El programa de justicia restaurativa en Bogotá tiene un 95 por ciento de éxito en sacar a los jóvenes adelante

Bogotá se convierte en epicentro de la conversación sobre seguridad urbana en América Latina y a propósito de las estrategias que se han planteado, se habló de la importancia de la justicia restaurativa, que no implica que los infractores tengan condenas más suaves o que se evite el castigo, sino que busca reducir las altas cifras de reincidencia. 

En el panel “Justicia local y seguridad urbana. ¿Prevención o castigo?”, la subsecretaria de Acceso a la Justicia, Lina María Toro, se refirió a esta apuesta, que se ha implementado en Bogotá y ha dejado buenos resultados precisamente en lograr eso que todos quieren: sacar a los infractores del crimen. 

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“En algunas ocasiones, la justicia ordinaria termina generando un circuito permanente de ocurrencia. La justicia restaurativa, contrario a lo que todos piensan, no es blanda ni es para sacar a la gente de las cárceles. Lo que creo es que es más robusta y más exigente, porque implica que el ofensor encare sus delitos frente a sus propias condiciones de vida. Por eso trasciende el fin básico de la pena”, aseguró la subsecretaria de Acceso a la Justicia. 

Lina Toro

En Bogotá, la Secretaria Distrital de Seguridad lidera el programa de Justicia Juvenil Restaurativa, que, según Toro, tiene un 95 por ciento de éxito en sacar adelante los planes de los jóvenes que hacen parte del programa. Eso tiene un valor importante frente a la justicia ordinaria, donde no se miden estos indicadores. 

La subsecretaria también aseguró que a partir del programa se ha logrado hacer un análisis contextual de las razones que llevaron a que una persona cometiera un delito. Pero también a definir el mejor plan de tratamiento de un infractor y de cómo involucrar a su red de apoyo.

“Al final, cuando se logra toda esta transformación, se puede sustraer a la persona de la criminalidad. Entonces, estamos convencidos de que lo único que puede lograr ese cambio son los equipos de trabajos especializados”, detalló Toro. 

Con esto coincidieron los expertos invitados a conversar en el panel. Por ejemplo, Jairo Matallana, gerente del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), aseguró que si bien las víctimas en el país esperan que quienes cometen delitos reciban una sanción privativa de la libertad, el reto está en revertir esas posturas.  

Jairo Matallana

Es decir, que las personas vean los resultados que dejan los programas de justicia restaurativa y que la nación y los entes territoriales le apuesten a medidas de este tipo. Una clara muestra es la implementación de la Ley de Utilidad Pública. Una norma que para Matallana no es perfecta, pero tiene avances significativos. Entre esos, que cuesta menos para el Estado y que si hay un acompañamiento, se permite llegar a los jefes de las redes criminales, así como un componente de reconciliación. 

De acuerdo con Alejandro Peláez, investigador del Laboratorio de Justicia y Política Criminal, la implementación del programa de justicia restaurativa en Bogotá ha tenido un impacto relevante. “Uno de sus principales aportes es que está probado que los jóvenes que pasan por allí reinciden mucho menos que los otros”, dijo. 

Alejandro Pelaez

Pero es clave mencionar que hoy en Colombia no hay una definición exacta frente a qué es la reincidencia y esto hace que no haya suficientes mediciones a nivel nacional sobre el fenómeno. 

Así, Lina María Toro insistió en que la justicia restaurativa busca humanizar al ofensor, pero no se puede entender como un perdón anticipado y es necesario que esa percepción cambie. 

“Aquí no hay que romantizar nada y ese no es el propósito del programa de Bogotá. Pero es que si mantenemos las condiciones como hoy, ya hemos visto a dónde nos ha llevado. Por otra parte, si vemos los ejemplos de la justicia restaurativa, veremos mejores resultados”, aseguró.