Contando hasta 10 privados de la libertad aprendieron a regular sus emociones
Con dicho programa la Alcaldía de Bogotá trabaja el manejo de las emociones de adolescentes, jóvenes y adultos privados de la libertad, pero además también lo aplica en entornos escolares con adolescentes vulnerables para evitar que comentan delitos. Desde que se inició su aplicación, en el 2017, hasta la fecha, 816 adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley que se encuentran en cinco centros privativos de la libertad; así como en siete centros con sanción no privativa y en dos centros de internamiento preventivo, todos los ciclos incluyen talleres dictados por psicopedagogas para 22 adolescentes y jóvenes en conflicto con la Ley, 12 para adultos de la cárcel distrital y del Centro de Traslado por Protección, en los que también participan sus familias. Ilvia Ruth Cárdenas, directora de Responsabilidad Penal Adolescente de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia explica que el programa se ha venido aplicando con jóvenes privados de la libertad y desde la prevención. ?En los colegios trabajamos con aquellos jóvenes y adolescentes vulnerables para evitar que ellos cometan un delito; también buscamos que los que ya cometieron un delito no reincidan, en lo posible, en un nuevo delito?, señaló. Luego de dos años de implementación en jóvenes y adolescentes el programa ya estaba listo para aplicarlo en adultos, por ello se convocó de manera voluntaria a 10 personas privadas de la libertad en la Cárcel Distrital de Varones y Anexo de Mujeres, para que participaran en los talleres.?Llegar a la cárcel fue todo un desafío, porque tuvimos que adaptar nuestro programa a los mayores de edad, los adolescentes están en un ciclo de que vida que nos permite abordarlos de una forma más sencilla, un adulto requiere de un poco más de esfuerzo, era una meta, un desafío, lo logramos y hoy contamos con 10 personas graduados del programa?, explicó Ilvia Ruth Cárdenas.Justamente, Chamorro, uno de los privados de la libertad que culminó los talleres, asegura que gracias al programa aprendió que debe ?pensar primero qué es lo que va a hacer al salir. Y sí, he visto cambios en mi vida, antes hacía malas cosas y no seguía consejos por terco, pero este programa sirve para eso, contar hasta diez, pensar antes de actuar?.Wilson, quien ha estado varias cárceles por largos periodos, señaló que era la primera vez en que participaba en un taller que le diera herramientas para tomar mejores decisiones; ?quiero volverme multiplicador de ?Cuenta hasta diez? para cambiar a muchas personas que no saben manejar sus emociones, en el patio trataré de enseñarles a los que quieran, sé que es posible y por eso recalco que este curso es importante para los demás internos?.Cuando la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia tomó la determinación de encontrar un programa que realmente llegara a las personas privadas de la libertad y que sus resultados fueran medibles hizo una búsqueda de modelos aplicados en otros países. Su estructura y bases están inspiradas en programas similares implementados con éxito en otros países. Desde Chicago en Estados Unidos, hasta Monrovia en Liberia, los jóvenes han mejorado la forma en la que manejan sus emociones y toman decisiones en su vida.Para su aplicación en Colombia se adaptó involucrando a las familias o redes de apoyo cercanas a las personas, para vincularlos en el manejo de las emociones.Luz Estella Montañez, madre un privado de la libertad, sí ha visto cambios en su hijo luego de su participación en el programa; ?ahora él se enfoca en el manejo de su diario vivir, ahora sabe que otras situaciones que vivió en el pasado las había podido resolver de otras maneras. Incluso le he visto una transformación en su rostro, ya no frunce su cara ante una situación que le incomoda si no que está más tranquilo?.?Cuenta hasta diez? es un programa diseñado por la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia para reducir las consecuencias negativas de las acciones que se toman cuando las personas actúan impulsivamente. El objetivo suena simple, pero aprender a conocer las emociones y pensamientos, regularlos y tomar mejores decisiones, es un reto que necesita empeño y esfuerzo. El programa cuenta con herramientas útiles para que las personas reconozcan su potencial creador y puedan usar sus emociones y pensamientos a la hora cumplir con sus sueños.