Con antifaces, pancartas y música, jóvenes, maestros y padres de Bosa le dijeron no a la violencia

Un panorama distinto fue el que vieron los vecinos de la localidad de Bosa el pasado 30 de abril al salir de sus casas en la mañana. Un río de estudiantes, profesores y padres de familia, disfrazados y con pancartas que rechazaban la violencia, avanzaba por las calles de la localidad hasta llegar al colegio Fernando Mazuera, sede A.
Las máscaras, antifaces y mariposas de papel, que posteriormente reposarían en un gran mural, fueron hechas por los niños con el apoyo del equipo de la Dirección de Responsabilidad Penal Adolescente de la Secretaría de Seguridad. Quienes, además de este tipo de acciones, suelen atender conflictividades al interior de los colegios, con talleres de Justicia restaurativa, resolución de conflictos, entre otras acciones de carácter preventivo.

Y es que el enfoque restaurativo no solo está dirigido a la política criminal y la política penitenciaria, sino también a las estrategias de prevención del delito, y a la reconstrucción de los lazos comunitarios que hacen posible la convivencia pacífica; este tipo de acciones, promueven la participación de la ciudadanía en la transformación de los factores que afectan la seguridad y la convivencia, favorecen el actuar articulado de las entidades distritales, y revitaliza la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
Esta jornada nació de la unión entre Administración Distrital, autoridades y vecinos de la localidad a raíz de un lamentable hecho de intolerancia que segó la vida de un joven.

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Este tipo de estrategias responden a la estrategia Justicia Restaura-VIDAS, contemplada en el Plan Integral de Seguridad Ciudadana, Convivencia y Justicia, que busca responder a conflictos, violencias y delitos, ya que aumenta las capacidades de atención del Programa Distrital de Justicia Restaurativa en la jurisdicción de adolescentes y adultos, lo que mejora la atención a la conflictividad, previene la violencia y el delito y genera posibilidades de inclusión en condiciones dignas para víctimas y ofensores.
Tras finalizar la marcha, los colegios Porfirio Barba Jacob, Grancolombiano, sede D y Fernando Mazuera, sede A, se encontraron en la plazoleta de este último, y llenaron un gran mural de mariposas.
Además, en el punto donde ocurrió el hecho, se instaló una crisálida de cristal con una bella mariposa que intenta salir de su interior. Una vela encendida recuerda el valor de la vida. Y junto a ella cientos de niños y padres se unieron para rechazar la intolerancia.