Así se transforman proyectos de vida de personas privadas de la libertad
“Uno en su mundo cree que es el que se la sabe todas, pero no. El que valora a su familia, un abrazo, una sonrisa, ese es el que verdaderamente es inteligente”, fueron las palabras de Cristian, un hombre que lleva seis meses privado de su libertad en el Centro Especial de Reclusión (CER) de Puente Aranda.Al llegar a este centro transitorio, cuya operación está a cargo de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia, hizo parte de un taller de Justicia Restaurativa donde, mediante lectura y actividades pedagógicas, entendió que estaba equivocado al creer que “se las sabía todas”.En este tiempo ha reflexionado sobre su infancia, sus errores y el camino que lo llevó a esta situación; entendió que portar un arma no lo hacía más valiente.Sus errores lo alejaron de lo que consideraba más valioso en su vida, su padre. Por él también ha decidido cambiar. Ante varios de sus compañeros y directivos del Centro Especial de Reclusión pidió perdón por los actos que había cometido. Como Cristian, más de 200 personas privadas de la libertad se encuentran en este centro transitorio de la localidad de Puente Aranda que, tal como plantea el programa de gobierno del Alcalde Carlos Fernando Galán, busca ofrecer herramientas y habilidades laborales para que esta población pueda rehacer sus proyectos de vida al recuperar su libertad.