Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia

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Tres años, 638 vidas a salvo en Bogotá

Realizar intervenciones en zonas de mayor criminalidad fue clave para reducir los homicidios. Foto: Lina Rozo
Realizar intervenciones en zonas de mayor criminalidad fue clave para reducir los homicidios. Foto: Lina Rozo
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seguridad
10/02/2019

Sin discusión, reducir los homicidios en Bogotá ha sido el logro más importante de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia. 

Desde que arrancó el mes de octubre en el año 2016 la seguridad de los ciudadanos ha mejorado y los resultados así lo demuestran. Y no es en vano, en esa fecha entró en funcionamiento la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia gracias a la preocupación constante del alcalde Enrique Peñalosa por convertir a Bogotá en una ciudad más segura. 

Desde ese entonces, un grupo de mujeres y hombres de la Subsecretaría de Seguridad y Convivencia se han articulado día y noche con otras autoridades de Bogotá, como la Policía, Fiscalía y el Ejército, para trabajar de forma incansable en mejorar los niveles de seguridad y convivencia de las 20 localidades de la ciudad. 

Este trabajo se ve reflejado en la reducción histórica del principal delito que afectaba a la ciudadanía: el homicidio. Mientras que desde enero de 2012 al 15 de septiembre de 2015 se registraron 4.795 homicidios, el mismo periodo del año 2016 al 2019 se registraron 4.157 casos. Es decir, 638 muertes menos. 

El año pasado, la capital reportó la tasa de homicidios más baja de las últimas cuatro décadas, 12,6 por cada 100 mil habitantes. Bogotá fue la ciudad donde más se redujo este delito de las grandes ciudades del país y continúa con esta tendencia.

Pero evitar más de 600 muertes en estos tres años no ha sido una tarea fácil ni gratuita. La Administración del acalde Enrique Peñalosa decidió implementar programas de control y prevención en los territorios. Los funcionarios de la Secretaría entendieron que no se podían aplicar las políticas públicas de seguridad y convivencia desde los escritorios y salieron a las calles, primero, a identificar en qué puntos de la ciudad se presentaban más conductas delictivas. 

Luego de eso, comenzó el trabajo en equipo con la comunidad y se logró fortalecer 1.274 Instancias de Participación Ciudadana con el objetivo de crear barrios más seguros y en los cuales la colaboración con las autoridades fuera fluida y efectiva. 

A través de 20 equipos territoriales, se atendieron las necesidades de la comunidad en materia de seguridad. Una de las preocupaciones de las personas era el patrullaje y la escasa vigilancia en sus parques, zonas comerciales y residenciales. 

Por esta razón, la Secretaría comenzó con inversiones en seguridad que incluyó la entrega de un parque automotor renovado a la Policía para reaccionar de forma eficaz ante la ocurrencia de delitos en los barrios, y a la Fiscalía, para investigarlos de forma rápida. Se instalaron más de 4.000 cámaras de seguridad y cuando termine el año 2019 se sobrepasará la meta de 5.000 cámaras, todas conectadas al Centro de Comando Control, Comunicaciones y Cómputo (C4). 

El trabajo de control del delito en los barrios llevó a la Secretaría a intervenir, en coordinación con la Policía Metropolitana de Bogotá y las Alcaldías Locales, los sectores donde se comercializan bicicletas, celulares y autopartes. Estas intervenciones tenían como objetivo atacar la cadena criminal del hurto a estos elementos, y los resultados pronto llegaron. El hurto a automotores comparado los primeros 8 meses de los años 2018 y 2019 se redujo 8,4%; el de celulares, 14,2% y el de bicicletas 4,8%. El programa Bici Segura se encargó de acompañar a los ciclistas de la ciudad en las ciclorrutas y recibir sus denuncias.

En algunos casos, los jóvenes eran responsables de estas conductas delictivas, pero a la vez víctimas de los grupos delincuenciales quienes los instrumentaban para cometer estos hechos. A raíz de esta problemática, la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia se enfocó en estrategias de resocialización a los jóvenes en conflicto con la ley y en prevenir que cayeran en manos de estructuras criminales, en el consumo de sustancias sicoactivas y en manejar sus emociones para mejorar la convivencia con programas como Cuenta hasta Diez y En la Juega. 

Entornos de colegios, universidades, Sistema de Transporte Masivo y parques fueron escenario de jornadas de prevención en los que se tenía una única meta: proteger a los niños, niñas y adolescentes de Bogotá de incurrir o ser víctimas de conductas delictivas. Aquí, los resultados tampoco se hicieron esperar. En tres años, la Alcaldía de Enrique Peñalosa logró reducir 32% la participación de menores de edad en delitos. 

Hoy Bogotá es una ciudad con más tolerancia y menos violencia. Las lesiones personales se han reducido 18,9% los primeros ocho meses del 2019 comparado con el año anterior. Gracias a programas de cultura ciudadana como Farra en la Buena, las riñas ya nos son las protagonistas en los sectores de rumba de la ciudad. La ciudadanía ha contribuido a hacer de la noche bogotana un espacio más alegre y sin peleas que puedan terminar en tragedias. 

Esta tolerancia y respeto por los demás ha sido promovido por un grupo de héroes quienes acompañan las movilizaciones en las calles de la ciudad. Los Gestores de Convivencia han garantizado la seguridad de quienes participan en las protestas sociales y de los ciudadanos en general. Más de 2.000 jornadas de manifestación en estos tres años han sido monitoreadas por más de cien Gestores de chaqueta roja, que además hacen presencia en sitios de aglomeración de personas, como eventos artísticos o deportivos.

Esa notable mejoría de la seguridad se ve reflejada en la más reciente encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá que señala que el 55% de las personas encuestadas aseguran sentirse segura en su barrio. Esa confianza ciudadana se ha trasladado de los barrios a otros sectores de la ciudad donde se presentaban concentración del delito.

San Bernardo, María Paz, El Amparo y zonas conocidas como “Cinco Huecos”, han sido intervenidas por la Administración Peñalosa y la Policía Metropolitana de Bogotá. Ningún lugar de la ciudad está vedado para las autoridades luego de la histórica intervención al “Bronx” en mayo de 2016. Sólo en 2019 han sido desarticuladas más de 30 estructuras delincuenciales asociadas a delitos como hurto, homicidio y tráfico de estupefacientes. 

Cerca de 1.000 personas capturadas en las operaciones Metrópoli I y II y la gigantesca Operación Penumbra, han llevado a la cárcel a delincuentes que tenían atemorizados algunos sectores de la capital. Muchos de esos delincuentes eran reincidentes y otros fueron detenidos en flagrancia. 

Un día como hoy, hace tres años, un grupo de funcionarios aceptó el reto de mejorar la seguridad y la convivencia de los ciudadanos así como facilitarles el acceso a la justicia. Los buenos resultados obtenidos, no serían posibles sin la coordinación entre Distrito, Policía y comunidad y sin la labor comprometida de todos aquellos quienes han aportado a la seguridad de los bogotanos.

Tres años después de creada la Secretaría de Seguridad, la ciudad conoce y reconoce que esta entidad la necesitábamos todos.

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